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Ópera romántica en dos actos (1828) (Revisión de Hans Pfitzner) Libreto de Wilhelm August Wohlbrück sobre el relato de John
Polidori (1819) Versión española de Ángel-Fernando Mayo Antoñanzas ,
Personajes Sir Humphrey Davenaut bajo Malwina, su hija soprano Edgar Aubry, pariente de los Davenaut tenor Lord Ruthven barítono Sir Berkley bajo Janthe, su hija soprano George Tibbins, sirviente de los Davenaut tenor John Perth papel hablado Emmy, su hija y novia de Tibbins soprano Robert Green tenor James Gadshill tenor Richard Scrop bajo Toms Blunt bajo Suse, la mujer de Blunt mezzosoprano Un sirviente de El jefe de los vampiros papel hablado Coro de Brujas y Espíritus. Lugar de la acción: Escocia, siglo XVII
Primer Cuadro Despoblado, en un lateral una cueva. En el foro, una
elevación. Nº 1. Introducción Coro de Brujas y Espíritus ¡Vosotros, brujas y espíritus, estrechad alegres las filas, pronto nuestro maestro estará aquí entre nosotros! A causa de horribles actos criminales, esta tierra, aquí, hízose maldita; por eso es buscada por nosotros, para que en ella deliberemos. Lucífugos, a medianoche, cuando velan sólo el miedo y la maldad, nos deslizamos, a la luz de la luna, dentro Serpientes, culebras oigo silbar, en medio llamea alegre el fuego fatuo; ¡salamandras, sapos, gatos negros, duendes, brujas, ratas venid y estrechad las animosas filas! ¡Lechuzas y buhos, debéis gritar: uh, uh, uh! ¡Uh, uh, uh! (entra el jefe de los vampiros, llevando de la mano a Lord
Ruthven. La luna se oscurece) ¡Allí llega el maestro al pálido brillo de fuego! El jefe de los vampiros Melodrama Éste aquí, que ya ha caído a nuestro servicio, desea todavía un corto plazo para palpitar entre los hombres libres. Su petición sea concedida, si hasta la media noche próxima nos ha traído tres víctimas: ¡por tres novias, tiernas y puras, debe serle concedido un año al vampiro! Ruthven ¡Por la fuerza primigenia de todo el Mal, os juro cumplir mi palabra! ¡Mas huya esta asamblea, pues una de las víctimas llegará pronto! (el jefe de los vampiros desaparece, la luna brilla de
nuevo) Coro de Espíritus ¡Quedo, quedo, a la luz de la luna, chitón, a la tierra, chitón! Mil grietas, mil hendiduras nos sirven de aposento. Alojémosnos abajo, incubando, hasta que resuene la media noche. ¡Quedo, quedo, a la luz de la luna, a la tierra, chitón, adentro! (suena la una. Los espíritus se desvanecen. Ruthven solo) Nº 2. Recitativo y aria Rutven ¡Ah! ¡Aún un día entero! ¡Demasiado largo es este tiempo! Dos víctimas me están ya consagradas, y la tercera… la tercera se hallará fácilmente. ¡Ah, qué placer, de dos bellos ojos, en el pecho floreciente, de nueva vida en delicioso estremecerse, sorber dentro con un beso! ¡Ah, qué placer, en amoroso acariciar, con ánimo concupiscente, la más dulce sangre, de dos labios purpúreos, beber gulusmero!… ¡Y cuando se apaga la ardiente sed, y cuando la sangre le mana al corazón, y cuando ellas gimen llenas de espanto, ja, ja, qué deleite!… Con nuevo valor me inspira su sangre; ¡su estremecimiento mortal es fresca vida! ¡Pobre amada, pálida te hará bien el dolor en el corazón! ¡Ay, antaño sentí yo mismo los dolores de la angustia de ella en el cálido corazón, que el Cielo hizo sensible! ¡No me advirtáis en estos tonos, que escarnecen con descaro al cielo. ¡Yo entiendo vuestra llamada! ¡Ah, qué placer, de dos bellos ojos, en el pecho floreciente, nueva vida, en delicioso estremecerse, sorber dentro con un beso! ¡Ah, qué placer, en amoroso acariciar, con ánimo concupiscente, la más dulce sangre, de dos labios purpúreos, beber gulusmero! ¡Y cuando se apaga la ardiente sed, y cuando la sangre le mana al corazón, y cuando ellas gimen llenas de espanto, qué deleite, qué deleite, qué placer! Diálogo(*) (Janthe entra por la derecha y corre a los brazos de
Ruthven) Ruthven ¡Te veo al fin, mi dulce Janthe! Janthe (cae en los brazos de él) Pude abandonar la casa sólo después de medianoche. Ruthven ¡Oh, así, ya apremiaba! Mañana hubieras estado eternamente perdida para mí. ¡Tú, la novia de otro! Janthe ¡Ay, pude dejar en secreto a mi padre! ¡Con lágrimas buscará él a su niña… y no la encontrará! (se vuelve, llorando) Nº 3. Dueto (**) Janthe Única alegría de mis queridos padres, les pago con acerbos sufrimientos el dulce deber de honrarlos. ¡Ay, tengo que contristarles, pues me fuerza a amarte lo que la razón dice en contra! Ruthven Siente en el palpitar de mi corazón, más de lo que soy capaz de decir, que soy eternamente tuyo; jamás te haré sufrir, eternamente, amarte eternamente te juro con pensamiento fiel. Janthe ¡Así eres, caro, mío para siempre y eternamente, caro, soy yo tuya! ¡Ay, el amor, sólo hace dichoso el amor, mi vida te consagro a ti solo! Ruthven ¡Sí, cara, tuyo soy para siempre, y eternamente, cara, eres tú mía! ¡Ay, el amor, sólo hace dichoso el amor, mi vida te consagro a ti sola! Janthe Cuando te acercaste a mí la primera vez, retrocedí estremecida de horror. Ruthven Sé bien, amada, que lo hiciste, pero ahora me sonríe tu mirada. Janthe Mas me arrastró después algo hacia ti… Ruthven Nuestros corazones, que se encontraron, son la magia, créeme… Janthe Sí, sigo el impulso interior, sigo a mi corazón. ¡Eternamente, eternamente es él mío! El amor ríe en sus ojos; ¡oh, cuán dichosa seré! Ruthven ¡Ah, hay temor en su corazón, pobre muchacha, me das pena! ¡Mas, victoria! ¡Ahora es ella mía, y beber su dulce sangre, qué gozo será! (Ruthven y Janthe escapan hacia la cueva al oír la primera
llamada de trompa.- Vienen cazadores, criados y campesinos) Nº 4. ¿Dónde puede estar ella?… ¿Dónde puede estar ella? Con la luz de las antorchas registrad el bosque, despertad al eco, para que mil veces, con el sonido de los cuernos, dondequiera resuene la llamada: ¡Janthe! ¡Janthe! ¡Janthe! (viene sir ¡Ay, niña mía! ¿Por qué despoblado vagará? De noche, tarde, la echo a faltar en casa. Seguramente la han raptado bandidos. A quien descubra su rastro, os lo juro, le dará la cálida gratitud de un padre y una gran recompensa. (mirando alrededor) Mas, ay, ¿en qué lugar penetramos? Aquí moran malos espíritus desde hace siglos, el pueblo lo llama la Cueva del Vampiro. ¡Ay! ¡La Cueva del Vampiro! ¡Rápido, afuera, con paso leve! ¡Pobre padre! ¡Pobre padre! ¡Sólo afuera, rápido, con paso leve! Voz de Janthe (fuera de la escena) ¡Ay de mí! ¡Ay de mí! Ruthven ¡Ah! ¡Ah! ¡Qué grito! ¡Viene de allí! Janthe ( ¡Ay! ¡Esa era la voz de mi niña, salvadme su querida vida! (los cazadores y los criados corren a la caverna con las
antorchas) ¡Ay de mí! ¡Mis fuerzas desaparecen! Temor y alegría me hacen estremecerme; ¿cómo volveré a encontrarla? (se recupera y quiere ir a la cueva; allí vienen a su
encuentro algunos criados y Ruthven) Atrevido ladrón de mi niña, toma aquí el pago de tus actos. (clava su espada en el pecho de Ruthven, que cae al suelo) Ruthven ¡Ah! (en la cueva) ¡Está muerta! ¿Cómo? ¿Mi niña, asesinada? ¡Mi niña, asesinada! (quiere ir a la cueva; los cazadores y los criados corren a
su encuentro) Un criado ¡Pobre padre! ¡Ay! ¡Horror! El pecho y la nuca de tu hija están llenos de sangre. ¡Señales de dientes venenosos revelan lo espantoso! ¡Convirtióse en la víctima Todos ¡Un vampiro! ¡Un vampiro! ¡Ay! ¡Un vampiro! (todos se precipitan fuera. Ruthven permanece solo) Ruthven (incorporándose fatigosamente) ¡Ay de mí! ¡Mis fuerzas ceden! Ocioso se extinguirá el tiempo, si no puedo alcanzar la altura, para allí, moribundo, absorber con los ojos rayos de luna, que me den nuevas fuerzas para la vida. ¡Terrible! ¡Juez Supremo! ¡Todo, todo yermo y vacío, silencio horrible alrededor! ¡Sólo he de oír la risa burlona (aparece Aubry, vagando extraviado) Aubry (hablado) ¿No hay, pues, manera de encontrar una salida? Aquí hay un sitio libre, ¿pero hacia qué lado me volveré ahora? Calla, allí… allí se mueve algo. (la música concluye) Diálogo (*) ¡Dichoso yo! ¡Oigo una voz humana! Quien quiera que seas… Aubry ¡Ah, un herido yace en el suelo! Ruthven Quien quiera que seas, ten compasión… Aubry ¿Qué voz? ¡Qué veo! ¡Si no me engaña el pálido brillo de la luna, tú eres, pues, Ruthven! Ruthven Aubry, ¿eres tú? Mi ángel te envía; fui abatido aquí por bandidos. Aubry ¡Dios! Caro amigo, ¿qué puedo hacer por ti? ¿Es mortal tu herida? ¿Puedo salvarte? Ruthven No, la ayuda humana llega demasiado tarde… y sin embargo -Aubry, si alguna vez fui tu amigo… préstame un servicio importante. Aubry ¡Oh, habla! ¿Qué puedo hacer por ti? Fuiste antaño ¡Oh, que yo pudiera corresponderte, que yo pudiera sacrificar mi vida por la tuya! Ruthven Por mi vida no hay nada más que hacer; pero… Aubry… te ruego… Aubry ¡No titubees en expresarlo! ¿Qué es? ¿Debo vengar tu muerte? ¿Has reconocido a aquellos bandidos? Ruthven ¡No, no es esto lo que deseo de ti! ¡Oh! Aubry Así, habla pues. ¿Qué es? ¿Qué puedo hacer por ti? Qué extraña inquietud en todo tu ser… ¿Vive alguien por quien estás preocupado? ¿Oprime tu conciencia alguna culpa grave? Habla, ¿qué es? Ruthven Nada de todo eso… Sólo te ruego… Aubry… llévame arriba a aquellas peñas (le indica el lugar pedregoso sobre la cueva) y coloca mi cara así… de manera que los rayos de la luna me penetren en los ojos. Aubry Extraño… ¿y qué será? ¡Ah, qué sospecha! Se dice que aquellas terribles criaturas… Ruthven ¡Calla! ¡Cumple mi ruego! Aubry ¿Fuera así verdad lo que se me dijo en Londres? ¡Terrible! Tú serías un vam… Ruthven ¡Deténte! ¡Desdichado, no acabes! En aquella hora, cuando salvé tu vida, prometiste hacer por mí lo que yo exigiera de ti. Bien, satisfaz ahora lo que te pedí, y júrame antes callar todo lo que tú sabes de mí o lo que quieras saber o tan sólo sospechar. (Aubry titubea) Ruthven (aparte) Sólo veinticuatro horas. Aubry ¡Ruthven! Ruthven ¡Jura! ¡Jura por todo lo que te es sagrado, por la salvación de tu Aubry Fuiste el ¡De acuerdo, juro! Ruthven ¡Y maldito seas en el abismo del Infierno, todo el castigo pese diez veces sobre tu si rompes el juramento! ¡Maldito seas tú y quien te esté allegado! ¡Maldito sea lo que amas y lo que te ama a ti! ¡Júralo! Aubry ¡Juro! ¡Horror! Nº 5. Melodrama (sostenuto, quasi andante con moto) Ruthven ¡Ah!… Así… ahora aguardaré tranquilo mi destino… Guíame arriba… (se levanta fatigosamente con la ayuda de Aubry, quien guía
lentamente a Ruthven hasta el lugar pedregoso sobre la cueva, le ayuda a
tenderse, y en verdad de manera que los rayos de la luna caigan sobre el rostro
de Ruthven; después, escapa horrorizado hacia la izquierda.- Los rasgos de
Ruthven empiezan a moverse; al fin se levanta, reanimado por el influjo de los
rayos lunares) Segundo cuadro Nº 6.Escena y Aria Una sala en el castillo Malwina Claro ríe sobre la campiña reanimada, ornada de colores. ¡Ay, todo lo que veo es sólo el reflejo de la felicidad inimaginada de mi corazón! (llena de sentimiento alegre, pero sin pasión) ¡La campiña con ropaje de fiesta, el árbol con vestido de flores fragante, el y jubiloso apremia hacia el cielo, ay, todo exulta y comparte mi dicha! ¡Hoy se agita en mí arriba y abajo, "hoy" vuelve a sonar desde fuera! ¡Sí, hoy regresa a ti el amado! ¡Oh, elévate también tú, mi amante corazón, ardiendo de alegría hacia el cielo, y con el impulso canta alabanza y gratitud a tu Creador! ¡Silencio! ¿Quién se acerca allí al portón? ¡Él mira hacia aquí arriba, es su mirada! ¡Es él, Edgar! ¡Es él!… ¡Ay, perdóname la culpa, si no encuentro palabras de gratitud en el exceso de gozo! (corre abajo al ancuentro de Aubry; los dos regresan con
alegre prisa) Nº 7. Dueto (*) Ambos ¡Eres tú, eres tú, no es un sueño, ay, esta dicha, apenas la abarco! ¿Eres realmente tú? ¿Te veo de nuevo? La alegría Diálogo Malwina ¿Y estás ya aquí tan de mañana? Aubry en ofrecerte deseos de felicidad en tu fiesta de cumpleaños. Malwina ¡Oh, Edgar, soy tan feliz! Mi padre me habla de ti desde hace algún tiempo con concluíste para él tan importante negocio en Londres por encima de todo lo esperado, no ve él ya en ti al hombre insignificante por el que siempre te tuvo. Hace algunos días dijo aún: "Lástima que no tuviera yo tal hijo, él mantendría el brillo de la vieja casa Davenaut". Aubry Ay, Malwina, veo en esto sólo la preocupación por el brillo de su vieja casa; sólo al estar yo emparentado lejanamente con ésta ma da a sus ojos algún valor. Créeme, jamás me dará él la mano de su única hija. Malwina No, ahora no le temo ya; créelo, él sospecha nuestro amor y lo aprueba. Significativamente clava a menudo su mirada en mí, y parece aguardar mi confesión. Cuando le enviaste la noticia de que las grandes posesiones ahora indiscutiblemente propiedad suya, besó este de ordinario tan severo padre mi frente, y, emocionado y lleno de amor, me dijo: "¡Verte feliz, hija mía, sea ahora mi única preocupación!" Aubry ¡Ay, sólo posición y riqueza son su felicidad, y yo mismo he aumentado los obstáculos, que ahora me separarán eternamente de ti! Malwina Oh, no conturbes con tus dudas mi alegre esperanza. Aún hoy, en el día de mi cumpleaños, si mi padre me promete la concesión de todo ruego, le descubriré el secreto de nuestro amor… ¡Silencio, él viene! (sir Humphrey, Señor de Davenaut, viene por la puerta de la
sala, detrás, a la derecha) Malwina (corre al encuentro de Davenaut) ¡Padre! ¡Padre! ¡Edgar ha vuelto! Davenaut ¡Sir Aubry, sedme cordialmente bienvenido! (tiende a Aubry la mano) Habéis prestado un importante servicio a la casa Davenaut. ¡Mas lo que hicisteis, revertirá en vos mismo! Pues también sois un vástago de esta ilustre casa, y cuanto mayor sea el brillo y la riqueza del Señor, los miembros de la estirpe. Recibid mi gratitud, y vuestra felicidad sea en el futuro la preocupación de vuestro padre. Aubry ¡Sir, esta bondad!… Malwina ¡Oh, padre mío! Davenaut ¡Hija mía! Bien me he quejado a menudo de que no me naciera un hijo, de que el nombre de Davenaut, desde hace siglos uno de los más nobles en Escocia, debe desaparecer conmigo. ¡Ven a mi corazón, amada hija! El día que te dio a mí, hace hoy dieciocho años, también me dará hoy a través tuyo un hijo digno de mi casa, digno de tu amor. Malwina ¡Oh, padre mío! Davenaut He advertido hace tiempo lo que callaba para mí tu boca. He adivinado tu deseo, y me anticipo a tu ruego: te saludo Malwina ¡Oh, padre, esta bondad! Davenaut ¿Estáis tan apartado, sir Aubry? ¿No tomáis parte en nuestra alegría? Aubry (corre alegre hacia Davenaut) ¿Sería posible? ¿Pudiera yo esperar? Davenaut ¿Creéis que quiero permanecer vuestro deudor? Prometí preocuparme de vuestra dicha. El nombre de mi yerno seaos fiador de que él tratará siempre conforme a mi espíritu: ¡él es el Conde de Marsden! Nº 8. Terceto Malwina ¡Cómo, padre mío! Aubry ¡Ay, perdida! Davenaut Si, es el Conde de Marsden el que he elegido Malwina y Aubry ¿Cómo, quién es? ¿El Conde de Marsden? Davenaut Sí, es el Conde de Marsden. Malwina ¡Oh, padre mío! Davenaut (aparte) La elección parece alegrarla. Malwina y Aubry (aparte) Ay, mi felicidad era sólo un sueño, ¿tenía que abandonarme tan deprisa? ¡Ay, para contener mi corazón no tiene espacio! Davenaut (para sí) ¡Ah, la elección parece alegrarla! ¡Sí, él es por posición y nobleza, así digno de ser un Davenaut! Malwina Mírame aquí a tus pies; padre, ¿puedes perdonarme? ¡Padre, ay, jamás podré ser la esposa Davenaut Cómo, ¿qué oigo? ¡Ah, es posible! Malwina Este corazón… Davenaut ¿Cómo? Malwina …ha elegido ya. Davenaut ¡Ah! ¡Es posible! Malwina Ay, siento que he faltado, que hasta ahora he disimulado. Davenaut ¿Quién es el osado? ¡Habla! Aubry ¡El osado, sir, soy yo! Davenaut ¡Ah, apenas me contengo de cólera! ¡Cómo, osado! ¿Podéis atreveros a decirme esto a la cara? Aubry Ay, desde los días de mi infancia este corazón ha latido por ella; ¡hacer feliz a vuestra hija debe ser mi único afán! Davenaut ¡Fuera, rogáis en vano, fuera! Malwina (implorante) Ay, desde los días de mi infancia ha latido por él este corazón; ¡ten compasión, tu hija sólo puede ser feliz con él! Davenaut Fuera, imploráis en vano, fuera, pues yo di al Conde mi palabra. ¡Y jamás fue aún roto lo prometido por un Davenaut! (entra George y se acerca a Davenaut) George (anunciando) Dignísimo Señor, el conde de Marsden acaba de pasar a caballo por el portón, y la animosa juventud se acerca, unida en para saludar a vuestra hija hoy en su fiesta natal. Davenaut Conduce, pues, a los joviales invitados junto a mi hija, a la sala. (sale) Nº 9. Finale ¡Flores y capullos en el céfiro acariciante, adorablemente abiertos hacia el lisonjero Oeste, flor de las Tierras Altas, tú, te entretejemos para la fiesta de hoy! ¡Quiera el futuro derramar sobre ti, por la senda de la vida, la suerte más risueña, igual a las rosas, y capullos, tú, flor de las Tierras Altas, George Ved, allí viene el yerno de la mano del viejo Señor; |